¿Qué son?

Una herramienta para resumir información. En nuestro caso, usamos mapas conceptuales para resumir la información de un texto filósofico o de una explicación (muchas veces larga, a veces confusa) que encontramos en un libro de Filosofía.
  • Punto de partida: un texto, una secuencia de palabras.
  • Punto de llegada: un mapa conceptual, un gráfico en el que aparecen palabras aisladas.

¿Por qué se llaman mapas?

Porque se parecen a los mapas convencionales en aspectos clave:
  • Son una reprentación bidimensional (en el plano) y no unidimensional (como lo es un texto, una secuencia de palabras).
  • Incluyen elementos gráficos (recuadros, líneas, flechas) y elementos textuales (palabras).
  • Resumen las características más relevantes de aquello que quieren representar (la geografía terrestre en un caso, el contenido de un texto en otro).
  • Se pueden empezar a "leer" desde muchos puntos de partida y en distintas direcciones, y recorrer a partir de cada uno ellos todo el mapa.

¿Y por qué se adjetivan conceptuales?

Hay muchas clases de mapas. Cada tipo de mapa está hecho para representar un tipo de objetos: carreteras, estaciones de metro, accidentes geográficos, etc. En el caso de los mapas conceptuales, el tipo de objetos representados son conceptos.
¿Qué es un concepto? Una pieza "básica" de información empleada al pensar o al escribir. Por tanto, un mapa conceptual busca representar las piezas básicas de información contenidas en un texto, mostrándo las relaciones entre ellas.

Otra explicación de qué son los mapas conceptuales: wikipedia


¿Qué ingredientes tienen?

Desde un punto de vista matemático, un mapa conceptual es un grafo. Sus dos ingredientes básicos son nodos y arcos. Cada nodo es un concepto; cada arco es una relación entre dos conceptos.

¿Cómo pintamos nodos y arcos?

  • Los nodos se representan mediante cajas (rectángulos).
  • Los arcos se representan mediante flechas uni- o bi-direccionales. Cada arco une dos nodos. No puede haber nodos inconexos en un mapa.

Etiquetado

Tanto los nodos como los arcos deben estar etiquetados. Sin una etiqueta, el nodo o el arco quedan "mudos". Una etiqueta es un pequeño texto:
  • Los nodos se etiquetan con un nombre (común o propio) o con un sintagma nominal. ¿Por qué? Porque los conceptos se expresan en el lenguaje mediante sustantivos.
  • Los arcos se etiquetan con un verbo, un adverbio o en ocasiones una preposición. ¿Por qué? Porque estas categorías de palabras son las más adecuadas para significar relaciones entre sustantivos.

A la hora de etiquetar, la regla de oro es la brevedad: cuantas menos palabras, mejor. Pero sin perder por ello el significado esencial del concepto o de la relación que estamos etiquetando.
¿Qué distingue a un nodo de otro?
Su etiqueta. Es decir, dos nodos etiquetados igual son el mismo nodo.

¿Qué distingue a un arco de otro?

A diferencia de los nodos, cuya única característica es su etiqueta, los arcos tienen tres características:
  • Etiqueta
  • Dirección
  • Nodos enlazados
Sólo si coinciden en estas tres características, dos arcos son en realidad un mismo arco.



¿Cómo hacerlos?

  1. Lee, despacio y las veces que haga falta, el texto a resumir hasta que lo entiendas plenamente.
  2. Extrae de él los sustantivos y sintagmas nominales que nombran los conceptos centrales del texto. Son conceptos centrales los términos filósoficos y los que se repiten a lo largo de texto varias veces.
  3. Selecciona verbos y preposiciones que enlacen los conceptos.
  4. Presta atención a la estructura general del texto, al enlace entre oraciones, para elegir los conceptos centrales del mapa.
  5. Revisa la lista de conceptos extraidos inicialmente; puede que alguno sobre y otro falte.
  6. Dibuja una primera versión del mapa.
  7. Mejora la primera versión recolocando los nodos para lograr un cierto grado de simetría y evitar un aspecto confuso.
  8. Verifica la información del mapa: lee los enlaces comprobando que forman afirmaciones correctas.
  9. Haz una segunda versión con todas las mejoras.

Herramientas informáticas para hacer mapas conceptuales

Al principio, mejor hacerlos sobre el papel, borrando y dibujando de nuevo hasta llegar a una versión final.
Pero con la práctica, es posible emplear herramientas informáticas que nos ahorren tiempo y con las que conseguir resultados "profesionales". Algunas opciones:
  • Las herramientas de dibujo de nuestro procesador de textos. Todos los procesadores de texto permiten insertar un gráfico hecho a base de cajas de texto y flechas. Es un poco trabajoso, pero puede servir.
  • Un programa de dibujo de gráficos. Como por ejemplo el programa de dibujo incluido en Google Docs.
  • Un programa específicamente diseñado para hacer mapas conceptuales, como Bubl.us, Gliffy, o cualquier otro de los que comentan aquí.


Errores frecuentes
  1. Un mismo nodo aparece dos o más veces. Es decir la misma etiqueta aparece en dos nodos colocados en lugares distintos del mapa. Solución: dejar un solo nodo y ponerle todos los arcos que antes estaban dispersos en cada "copia" del nodo.
  2. Arcos sin etiquetar o sin dirección: etiqueta con un verbo o una preposición. Pon una dirección.
  3. Etiquetar arcos con sustantivos o sintagmas nominales. Solución: convertirlos en nodos.



Ejemplos


Para la salvación humana fue necesario que, además de las materias filosóficas, cuyo campo analiza la razón humana, hubiera alguna ciencia cuyo criterio fuera lo divino. Y esto es así porque Dios, como fin al que se dirige el hombre, excede la comprensión a la que puede llegar sólo la razón. Dice Isaías 64,4: "¡Dios! Nadie ha visto lo que tienes preparado para los que te aman. Sólo Tú". El fin tiene que ser conocido por el hombre para que hacia Él pueda dirigir su pensar y su obrar. Por eso fue necesario que el hombre, para su salvación, conociera por revelación divina lo que no podía alcanzar por su exclusiva razón humana. Más aún. Lo que de Dios puede comprender la sola razón humana, también precisa la revelación divina, ya que, con la sola razón humana, la verdad de Dios sería conocida por pocos, después de muchos análisis y con resultados plagados de errores. Y, sin embargo, del exacto conocimiento de la verdad de Dios depende la total salvación del hombre, pues en Dios está la salvación. Así, pues, para que la salvación llegara a los hombres de forma más fácil y segura, fue necesario que los hombres fueran instruidos acerca de lo divino, por revelación divina. Por todo ello se deduce la necesidad de que, además de las materias filosóficas, resultado de la razón, hubiera una doctrina sagrada, resultado de la revelación.

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